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Máquinas lava perros

Aunque estas máquinas no son nuevas, considero que es un tema interesante porque parece que su uso se está extendiendo no solo en peluquerías caninas, sino que en algunos países se pueden encontrar por la calle o centros comerciales como si de máquinas expendedoras se tratase y cualquiera puede ir a meter ahí a su mascota sin  pensar en los riesgos y todo por ahorrarse el trabajo o unos euros.

Ya para empezar, la idea de un autolavado de perros y gatos es definitivamente muy mala, no solo por los malos resultados, sino por el estrés que podemos causar a los animales. Desafortunadamente y como en todos los negocios, se mira primero la rentabilidad y la mecanización antes del bienestar del animal o la calidad del servicio.

Por supuesto que si tenemos una peluquería canina lo hacemos además de porque nos gusta, para poder obtener un beneficio económico como en cualquier otro trabajo, pero cuando trabajamos con personas o animales la ética debería primar sobre el dinero.

Aunque esta máquina ahorre tiempo y recursos, deja de lado lo más importante: la calidad del acabado y el correcto manejo del animal.

Bañar a un perro o a un gato no es solo mojar y mal pasar por champú, es todo un ritual en el que cada champú utilizado debe penetrar hasta la piel siempre con un correcto masaje, dejarse actuar, repetir de ser necesario y aclarar perfectamente. Solo así conseguiremos que los productos actúen correctamente y que el animal quede realmente limpio. Cada perro es distinto y podría ser que uno necesite una pasada de champú, mientras que otro necesite dos o más. Y ni hablar de la posibilidad de utilizar distintos tipos de champú o del riesgo de que este penetre en los ojos con esos chorros saliendo por todas partes.

Además tampoco podemos recurrir a la utilización de un bálsamo o una mascarilla, aunque algunas máquinas lo permitan, la correcta distribución, reposo y absorción quedan anuladas con este sistema.

¿Y los nudos? muchos peluqueros aprovechan el tiempo de reposo de los productos para desenredar algún nudo, buscar alguna lesión en la piel y para tranquilizar y “conversar” con el perro o gato. En las máquinas todo esto es inexistente, no hay relación alguna con el animal, lo convertimos en un puro objeto mal oliente que necesita ser limpiado.

La peor parte de estas máquinas es el estrés que podemos ocasionar a los animales, de hecho me sorprende muy negativamente la cantidad de vídeos de dueños que meten ahí a sus mascotas y parece que hasta disfrutan mientras el pobre bicho pone cara de pena o trata desesperadamente de huir. Y luego nos quejamos de que nuestra mascota no se deja manipular, odia el agua y se revuelve cuando lo cepillamos.

Si ya para un perro este sistema es ineficaz y cruel, para un gato es directamente tortura y maltrato. Estos animales son mucho más susceptibles al estrés que los perros y someterlos a este trato puede ocasionarles desde problemas permanentes de conducta hasta daños irreversibles a la salud.

Hay quien lo justifica diciendo que a fin de cuentas los perros lo pasan mal en el baño sea como sea, además de que así evitamos mordidas o arañazos. Meter a un animal en un recinto completamente cerrado, tan reducido y lleno de estímulos negativos no tiene nada que ver con un baño en el que dependiendo del carácter y comportamiento del animal podemos actuar de mil maneras para calmarlo y enseñarle a disfrutar. Si no eres capaz de bañar a tu perro o gato acude a un peluquero canino o felino que sepa lo que hace sin necesidad de máquinas torturadoras o calmantes para evitar lesiones.

Afortunadamente parece que el uso de estas máquinas torturadoras de perros y gatos no está aun extendido en España y esperamos que nunca lo estén.

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Comentarios (1)

  • Gastón
    Gastón el 18/07/2017
    Yo opino que el artículo es un poco dramático, depende mucho del animal y de la relación con el dueño. Yo tengo un chowchow y lavarla en casa eso si que es un drama, pelos por todas partes y luego desinfectar todo el lavabo. Hoy he usado la maquina lavaperros y mi lula estaba la mar de tranquila y luego ha salido muy contenta. Por suerte esta acostumbrada a dejarse lavar y peinar y secar.

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