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Peluquería canina ¿Sí o no?

Seguramente muchos de nosotros hemos sentido la curiosidad de probar a hacer el trabajo de peluquería canina en nuestro perro de forma casera para ahorrarnos el dinero de tener que llevarlo o simplemente porque nos gusta esto de pasar cepillos y dar tijeretazos.

Es comprensible que con la situación actual queramos ahorrar al máximo y prescindir de ciertos gastos, pero hay que tener muy claros los beneficios de un buen servicio de peluquería canina antes de pensar en renunciar a él.

Antes de nada, hay que tener muy claro lo que obtenemos de un servicio profesional de peluquería canina. ¿Belleza? esto es sin duda lo menos importante y lo que la mayoría suele pensar que es la base de todo, de ahí que muchos consideren superfluo llevar a los perros.

Un buen servicio de peluquería canina es más que algo estético que incluye como mínimo baño en profundidad con champús específicos y muchas veces si el perro lo necesitase una mezcla de ellos, acondicionamiento del pelo y la piel, corte de uñas, limpieza de oídos, higienización de las zonas genitales y vaciado de las glándulas anales.

Y todo esto sin hablar de tratamientos de piel y el arreglo y corte del pelo, que puede incluir desde un corte estético, hasta cepillados en profundidad, deslanado a fondo (principalmente en época de muda) y el desenredo de nudos.

¿Después de esto seguimos considerando prescindible llevar a nuestro perro a la peluquería? Hay quien incluso se queja de que sale más caro llevar al perro que ir nosotros mismos a la peluquería a hacernos corte y mechas, pero a día de hoy no he conocido a ninguna peluquera humana que tenga que usar una máquina literalmente de caballo para conseguir quitar los nudos de la cabeza de su cliente adornado con cientos de pulgas o garrapatas y mucho menos a un cliente con miedo al secador que haya decidido morder al peluquero; además si contamos el precio por hora, veremos que la peluquería canina es mucho más económica que la humana.

Almohadilla muy descuidada

Todos los perros deberían visitar una peluquería canina con cierta frecuencia, especialmente si nosotros no podemos por cualquier motivo cuidar del pelo y la piel de nuestra mascota de forma adecuada, e incluso podemos pactar visitas frecuentes para un mantenimiento periódico de ser necesario. Lo que nunca podemos hacer es dejar a nuestra mascota y especialmente si es de pelo medianamente largo, descuidada y sin una higiene correcta.

Por norma general, los peluqueros suelen cobrar extra por nudos, así que el espaciar las visitas a la peluquería canina no nos hará ahorrar dinero, salvo que recurramos a un rapa perros que por dos duros se encargará de pasar en 10 minutos la máquina a nuestra mascota sin importarle su salud y los problemas que pueda ocasionarle.

Y precisamente la elección de un buen servicio de peluquería canina y felina es de vital importancia para nuestro bolsillo y la salud de nuestra mascota.

¿Cómo elegir a un buen profesional? Un buen profesional se niega a rapar perros salvo que no haya otra opción, un buen profesional enseña a sus clientes como cuidar y mantener a su mascota en casa, un buen profesional antepone siempre la salud del animal al dinero, un buen profesional usa cosmética de alta gama, un buen profesional se forma constantemente y busca especializarse, un buen profesional sabe como funcionan la piel y el pelo y actúa en consecuencia.

Caniche muy descuidado por sus dueños.

Nunca debemos confundir a un lava perros o a un rapa perros con un peluquero canino.

Vamos a poner uno de los ejemplos más clásicos: Los West Highland Terriers. Estos blancos y simpáticos perros son de pelo duro y jamás se les debería de pasar máquina y mucho menos raparlos hasta que parezca que son de color rosa. Un buen peluquero canino sabe que estos perros tendrán mejor el manto si se les hace un stripping (arrancado del pelo viejo).

Un buen peluquero jamás aceptará rapar a un perro de pelo duro, aunque hacerlo sea mucho más rentable que hacer un stripping, y por supuesto tampoco aceptará rapar a un perro de muda como un Golden Retriever o un Pastor Alemán.

La relación perfecta entre el cliente y el peluquero no es cosa de dos, sino de tres. La actitud de nuestra mascota cuando visita la peluquería es otro indicativo a tomar en cuenta. Es hasta cierto punto normal que algunos animales sientan miedo al entrar por primera vez a la peluquería e incluso después de varias sesiones sigan sintiéndose algo temerosos, pero la mayoría de ellos cuando están en buenas manos aprenden a disfrutar y relajarse mientras se les arregla y con el tiempo ellos se encargan de tirar de su dueño hacia dentro de la peluquería por voluntad propia.

Tampoco podemos pretender que si nosotros no cepillamos y mantenemos periódicamente a nuestra mascota en casa y la llevamos a la peluquería canina cada 6 meses, vaya feliz y confiada, pues lo más probable es que para poder arreglar la maraña de pelos tenga que sufrir uno que otro tirón.

Un error muy común es pensar que rapar a nuestro gato o perro es la opción más fácil, económica y cómoda para el animal, pero nada más lejos de la realidad. Además de los problemas de salud e incomodidades que esto les causa, es a largo plazo la opción más cara.

Los animales a los que se rapa sin importar su tipo de pelo, suelen ser más propensos a alergias y dermatitis, además de padecer más calor porque pierden el pelo que los protege de los rayos directos del sol y por lo tanto están indefensos ante el calor y más expuestos a sufrir quemaduras. El ahorro en peluquería canina o felina, nos puede acarrear un gasto veterinario mucho mayor.

West Highland rapado y con evidentes problemas de piel.

Además un animal al que se rapa constantemente, pierde su manto primario y por consecuencia la calidad de su pelo, provocando que se enrede con mayor facilidad y haciéndolo casi imposible de peinar y mantener en casa, lo que nos obliga a volver con mayor frecuencia a la peluquería canina a que lo rapen de nuevo… Un círculo vicioso en toda regla.

En los animales de pelo corto y medio también se nota la diferencia cuando están en manos de un profesional. Además de lo que ya dijimos de las uñas, oídos y glándulas anales, tenemos el cuidado del pelo. Los animales de pelo corto y medio son por regla general los que suelen perder más pelo y aunque se piense lo contrario, necesitan también muchos cuidados.

En una buena peluquería canina, tendrán y sabrán utilizar productos que nos ayudarán  a sobrellevar mejor las mudas y a evitar por medio de un correcto cepillado y/o deslanado el exceso de pelos en la casa.

Además algunas razas como los Shar Pei, Bulldogs, Bóxer y Carlinos, suelen ser de pieles muy delicadas y necesitan muchos cuidados y cosmética especial para su tipo de pelo/piel y las visitas frecuentes a una buena peluquería canina pueden ahorrarnos muchos disgustos.

Si nuestra peluquería canina o felina no nos sale rentable y no vemos los beneficios reales, no es hora de dejar de llevar a nuestra mascota, sino que es hora de cambiar de peluquería.

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