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Abandono doméstico

Siempre he creído que el peor maltrato es el que es tan común y está tan normalizado que no somos capaces de verlo porque nos hemos acostumbrado a él. Solemos tirarnos las manos a la cabeza por un perro pintado o vestido, pero no decimos absolutamente nada cuando vemos perros sucios y anudados por la calle y mucho menos cuando los vemos bien rapaditos en verano.

Es muy triste que la peluquería canina se considere un lujo o un capricho y que incluso haya quien considere cruel e innecesario llevar a un animal periódicamente, parece que es preferible tener al animal muriéndose del asco porque a fin de cuentas es solo un perro (o gato).

Y por supuesto no critico a los dueños que no recurren a las peluquerías pero cuidan la higiene de sus mascotas en casa, aquellos que además de los baños y cepillados hacen una correcta limpieza de oídos, de almohadillas, uñas… Critico a los desgraciados que permiten que sus animales pasen meses, incluso años sin saber lo que es un cepillo o un corte de uñas, que creen que con darle de comer cumplen con todas sus obligaciones hacia el animal y que acuden a un profesional cuando el animal no puede casi ni moverse. ¿Creéis que exagero?

Mirad la siguiente foto, no es un perro abandonado que ha pasado años viviendo en la calle, no es un perro sacado de una perrera de la edad media, es un perro “mascota” que vive con sus dueños y al que han llevado a la peluquería en este estado y todavía han tenido la desvergüenza de decirle a la peluquera: “Tiene nudos porque hace unas dos semanas que no lo peino”.

Según la dueña tiene dos semanas sin peinarlo. Foto cedida por Jessy Alarcón

¿Pero esta gente cree que los peluqueros son tontos y que no conocen su trabajo? ¿De verdad pueden tener la conciencia tranquila teniendo a su animal en estas condiciones? Honestamente no lo entiendo ni lo entenderé nunca, odio las prohibiciones pero en verdad hace falta una reglamentación para dejar a la gente tener animales, porque estos no son casos aislados y son bastante frecuentes. Por lo menos los casos así de graves no son el pan de cada día, pero las uñas crecidas en exceso hasta el punto de incrustarse en la carne, animales repletos de pulgas y garrapatas o con tantos nudos que tienen la piel con heridas y hasta infecciones son el día a día de muchos peluqueros caninos.

Los peluqueros caninos pasan día si y día también tratando de educar a sus clientes, explicándoles los beneficios de una correcta higiene, incluso muchos de ellos enseñan a los dueños a cepillar y mantener a sus animales en casa para evitar llegar a estos extremos, pero es que somos nosotros, los dueños de los animales los que tendríamos que estar pendientes de su salud, higiene y necesidades y no esperar a que un profesional nos venga a decir que nuestro perro tiene la uña enterrada en la carne con la consiguiente infección. Debería darnos vergüenza. No hay que ser veterinario para darnos cuenta de que nuestro perro tiene pulgas o garrapatas, una infección de oídos o que cojea porque tiene las uñas demasiado largas, de hecho solo hace falta un poco de interés y sentido común.

Cuando nos hacemos cargo de un animal debemos asumir que nos costará dinero y nos dará responsabilidades, no se trata solo de alimentarlo y darle paseos por el parque. Si no somos capaces de mantener una higiene adecuada en casa, tenemos la obligación de llevarlo a la peluquería canina periódicamente y no cada año o cuando el perro ya no puede moverse de tantos nudos y mierda acumulada.

Mirad esta almohadilla, seguramente el dueño dirá que lo quiere mucho y hasta duerme en el sofá. Foto cedida por Raúl Linares

¿Y esa uña? ¿De verdad creéis que eso no causa molestias al perro? Foto cedida por Raúl Linares

Y todavía habrá quien diga que no lo lleva a la peluquería porque es muy caro. Vaya morro. Mejor dejamos que el animal esté sufriendo o hasta que nuestra dejadez nos obligue a visitar a un veterinario por la gravedad del asunto. Y en todo caso, haberlo pensado antes de coger un perro o gato al que no podéis mantener con una condiciones mínimas de bienestar e higiene.

Una peluquería felina en Estados Unidos tuvo una iniciativa muy original que revolucionó a algunos peluqueros porque lo consideraban demasiado “agresivo y ofensivo” hacia sus clientes. En una pared de la peluquería colgó las pieles de gato anudadas de algunos de sus clientes felinos más descuidados por sus dueños bajo el título: El muro de la vergüenza. ¿Mala técnica empresarial? posiblemente.  Muy ofendidos y humillados estarán los dueños, pobrecitos… son víctimas de esta mala mujer que los ha expuesto al escarnio público por tener a sus gatos convertidos en una bola anudada de mierda, porque ya sabemos que pasar un cepillo puede fundirle las neuronas y causarle contracturas a más de uno.

Este es el muro de la vergüenza con los pelos de los gatos en estado de abandono doméstico.

Si se tratara de primeras veces, desconocimiento, descuido por causas de enfermedad, problemas familiares o alguna excusa justificable, entendería este muro como una falta de respeto, pero se trata de casos en los que se habló con los dueños y se les informó sobre los riesgos de no cepillar a su gato en casa o llevarlo más a menudo a la peluquería y no les importó. Pues que se jodan.  Además las pieles no tienen los datos de los dueños o el gato, por lo que su anonimato se mantiene para que puedan seguir descuidando a sus animales sin nadie que los juzgue.

Hay que entender que la peluquería canina no es solo dejar a nuestra mascota bonita sino una cuestión de salud y bienestar. Por muy rústico que sea nuestro perro no es normal que tenga nudos, pulgas, garrapatas ni las uñas como caracoles. Y por supuesto los gatos tampoco. Ambos necesitan higiene y cuidados.

Los nudos esconden muchos sucios secretos debajo de ellos. Casi siempre los peluqueros encuentran heridas, espigas enterradas, dermatitis… incluso y aunque suene a cuento chino, hubo quien encontró un llavero dentro de la mata anudada de pelo del perro. Y no estamos hablando de un perro abandonado en una finca, hablamos de un perro que vive dentro de casa con sus dueños.

Si tenemos un animal a nuestro cargo tenemos la obligación de tenerlo en buenas condiciones y no hay excusa que valga. Vacunas, desparasitaciones, cepillados, buena alimentación, corte de uñas, limpieza de orejas, limpieza de dientes (especialmente en razas pequeñas), socialización… Y también tenemos que dejar de justificar tener a los animales sucios y asquerosos “porque son animales”. Pues si, son animales como tú y como yo y tienen derecho como mínimo a que sus necesidades básicas de bienestar estén cubiertas.

No me digáis que las condiciones de este perro son normales. Y como estos están las calles llenas. Foto cedida por Vanessa Samaniego

Casi siempre la excusa es que el peludo en cuestión no se deja cepillar o que no hay tiempo para cuidarlo. Si nuestro propio perro o gato no deja que le pasemos un cepillo, le revisemos los oídos, la boca y le cortemos las uñas, es muy posible que no estemos capacitados para tener un animal, no ha sido la mala suerte ni el bicho nos salió demonio, la culpa ha sido nuestra por falta de experiencia y no haber acudido a tiempo a un profesional que nos asesorase sobre la educación de nuestra mascota.
Por otra parte, si no tenemos tiempo ni para pasar un peine cuando menos 20 minutos cada semana, o pagar para que alguien lo haga, tampoco entiendo para qué tenemos animales. Asumo que si no tenemos tiempo para pasar un peine, tampoco lo tenemos para sacarlo de paseo o llevarlo al veterinario cuando lo necesita, ni mucho menos para jugar con ellos, por lo que no les estamos dando una vida medianamente decente.

Un animal es un compromiso de muchos años y aunque son maravillosos en muchos aspectos, también conllevan muchas responsabilidades. No son un capricho y no por ser “animales” tienen que vivir sucios y descuidados.

Y esto se encontró la peluquera debajo de los nudos, algo desafortunadamente muy común. Foto cedida por Vanessa Samaniego

Cuando decidimos llevar a un animal a casa, tenemos que ser realistas y pensar si estamos preparados para cuidarlo como se debe y darle una vida digna. Los perros con mucho pelo son complicados para bañar y secar adecuadamente, además de que necesitan cepillados frecuentes para evitar nudos y escenas como las de la foto de arriba. Si no tenemos la experiencia y el equipo adecuado en casa, hay que llevarlo con frecuencia a la peluquería canina y no una vez al año como hacen muchos porque no quieren pagar pero tampoco hacerlo ellos. El perro o gato lo elegimos nosotros y no al revés (desafortunadamente), así que antes de encapricharse con un animal a ver si pensamos un poco en si estamos capacitados para mantenerlo y si estamos dispuestos a asumir los gastos y el tiempo que nos costará.

Un animal con el manto anudado sufre, tienen la piel constantemente tirante hasta el grado de hacer heridas, los nudos además guardan humedad por lo que generan mal olor y pueden ocasionar dermatitis y hongos, son también un excelente escondite para espinas y espigas que terminarán seguramente dentro de la piel, los nudos también interfieren con la regulación de la temperatura corporal… Por favor, no descuidemos a nuestros compañeros peludos.

La siguiente vez que veáis un perro sucio y con nudos por la calle, espero que lo hagáis con otros ojos y penséis que debajo de eso pueden haber heridas incluso peores que las de las fotos y que si tenéis uno así en casa, se os remuerda la conciencia y empecéis a cuidarlo como se merece.

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